Classic Cars & Hot Rods

Del asfalto a la arena


Los hot rods nacen en el sur de California antes de la guerra: chavales que cogían coches viejos, los aligeraban y salían a correr a los lagos secos. Después llegó la playa. Tablas en el techo, motores abiertos, un estilo que no buscaba lujo sino movimiento, sol y buena compañía.

Eso es lo que vamos a evocar en Palomares: el espíritu surfero de la costa californiana de los 40 y los 50 contado a través de los coches que lo llevaron hasta la orilla. Clásicos, vintage, hierro con historia y arena en los bajos.

El Nomad y el colchón


Si un coche entró en la historia por pura estética, ese es el Chevrolet Bel Air. Y de toda la familia, el que se ganó la playa fue el Nomad del 55: un familiar de dos puertas con la línea de un deportivo y un maletero en el que cabía un colchón fino. Ahí dormías después de una jornada de olas, y ahí metías las tablas de la época, largas y pesadas como vigas, con el portón abierto y medio metro asomando por detrás.

Pero lo épico de aquellos coches nunca fue el coche. Era el viaje. Salir sin fecha de vuelta, sin saber en qué playa ibas a acabar, el mar a un lado, la música puesta y el paisaje pasando por la ventanilla sin que nada te corriera prisa.

Otros dos nombres de peso: el Mercury woodie del 51, con su carrocería de madera y su V8 flathead, y la Volkswagen Bus del 62, la furgoneta que se convirtió en casa, taller y trastero de tablas para media generación. Verdaderas joyas para el nostálgico.

Ninguno de los dos era un capricho en su día. Los surfers los compraban tirados de precio, como chatarra: coches viejos que nadie quería, uno porque la madera se pudría con la sal y otro porque no pasaba de cien por hora cuesta abajo. Lo que buscaban era sitio, no lujo.

Hoy esos mismos vehículos se restauran y se customizan respetando su aspecto y sus piezas originales, y lo que sale son auténticas obras de arte. El glamour que nunca tuvieron de nuevos se lo hemos dado nosotros, sesenta años después.a

Hierro con historia, a pie de playa


Dentro del recinto vas a poder rendir culto a la vieja guardia: tesoros recuperados, vehículos que marcaron una época gloriosa de la automoción y clásicos personalizados con nombre y apellidos. Y como cada año, el parque Motorbeach se llena de furgos y vehículos vivienda de nueva y vieja hornada, esos que dentro de unos años serán clásicos de pleno derecho.

En la playa de Palomares volvemos al custom, al hierro, a los vehículos con historia. Mismo espíritu, otro enfoque, otra luz.

Motorbeach La Invernal — Gasolina y Salitre

26, 27 y 28 de febrero y 1 de marzo · Cuevas del Almanzora, Almería

Recinto privado · Aforo limitado

Motorbeach

FREEDOM IS NOT FREE

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